Hace pocos días, la Ministra de Vivienda, Carme Chacón, explicaba en exclusiva para Ibercampus su optimismo por el Plan de Vivienda de alquiler dirigido a jóvenes. Sin embargo, voces críticas aseguran ahora que el convenio no beneficia a los universitairos como ella dice. Pues se dirige a jóvenes de entre 22 y 30 años, y la carrera se termina entre los 22 y 23. Por eso, los propios estudiantes piden reducir la edad a los 18.

Sólo está por detrás del paro. Y delante del terrorismo, la inmigración ilegal y la política. El problema del acceso a una vivienda se transforma, así, en el segundo dolor de cabeza de los universitarios españoles. Es más, creen que, tras la política de inmigración, es el principal asunto que debería abordar el Gobierno, por delante incluso de la lucha antiterrorista.
Son las conclusiones que destaca el último ´Estudio sobre los universitarios españoles,´ elaborado por la Fundación BBVA. No es de extrañar, si se tiene en cuenta que el salario de los jóvenes debería aumentar un 121,13% -el salario medio anual asciende a 16.071,55 euros- para poder comprar una piso. Esto lo dice el Observatorio Joven de la Vivienda en España.

Es uno de los motivos por el que los nacionales encabezan, junto a los italianos, el listado de los jóvenes europeos que más tardan en abandonar el nido familiar. Aquí, el 85% de las personas de entre 18 y 24 años reside en casa de sus padres y no suele irse hasta que ronda la treintena. La media europea se independiza cuando alcanza la mayoría de edad.

Los especialistas achacan la diferencia a la mayor cantidad de ayudas económicas de los alumnos europeos, ya sea por parte de las administraciones o de las propias universidades en las que se matriculan. Centrándonos en el plano educativo, España es uno de los pocos países donde no existen becas específicas para cubrir el alojamiento de los estudiantes, lo que ha llevado a los expertos en financiación universitaria a exigir la «flexibilidad» del sistema de ayudas nacional. Sí contamos, en cambio, con becas para transporte o reducción de la matrícula.

En Polonia, Noruega, Reino Unido, Francia y Dinamarca, por ejemplo, disfrutan de ayudas directas para manutención y alojamiento. También conceden préstamos a bajo interés para el pago del alquiler, así como becas para estancias en el extranjero. A este capítulo dedica más de mil millones de euros el gobierno galo. Además, las familias reciben diferentes asignaciones -en función de la situación del alumno- para permitir que sus hijos estudien.

Esta última iniciativa es aplaudida por Carlos Berzosa, rector de la Complutense de Madrid, la más grande de España: «No se ayuda a los alumnos que tienen que estudiar lejos de casa. Esto supone un coste elevadísimo que recae sólo en las familias».

El Gobierno está tomando nota de la situación y ha propuesto como medida estrella de cara a las próximas elecciones un plan de apoyo a la emancipación de los jóvenes. Se traduce en ayudas de 210 euros mensuales dirigidas a personas de entre 22 y 30 años para sufragar el alquiler.

Sin embargo, este programa beneficiará a muy pocos universitarios, ya que la edad media en la que acaban la carrera ronda los 22 ó 23 años. Por eso, desde la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de las Universidades Públicas (CREUP), exigen que se reduzca la edad de los solicitantes a los 18 años, que es cuando se inicia la carrera.

No sólo habría que plantearse el alquiler de viviendas, sino la estancia en residencias y colegios mayores, con independencia de las políticas que tenga cada universidad en esta materia», denuncia Diego Ortega, secretario de la CREUP.

El problema de la vivienda ha llevado a los jóvenes, no sólo a manifestarse en las calles, sino a acampar en las ciudades universitarias de todo el país. La última ocupación tuvo lugar en los jardines de la Facultad de Medicina de la Complutense de Madrid, donde unas 50 personas permanecieron varias semanas hasta que los desalojaron.

Residir en el campus
De momento, lo que sí se plantea el Gobierno es construir 10.000 viviendas universitarias en los propios campus, con alquileres de 75 a 200 euros mensuales en función de las características del piso y de la ciudad en la que esté situado. El llamado ´Programa de Vivienda Universitaria´ comenzará a ser una realidad este curso en las universidades autónomas de Madrid y Barcelona, según las dos responsables del plan: Mercedes Cabrera, ministra de Educación, y Carme Chacón, su homóloga de Vivienda.

La siguiente fase del programa prevé la construcción de 1.258 viviendas protegidas en las universidades de Alcalá, Castilla-La Mancha, Extremadura, Gerona y la Internacional Menéndez Pelayo de Santander, ya sea en sus campus o en sus zonas de influencia.

En total, los dos ministerios ya han firmado 20 convenios con universidades de toda España. Cabrera tiene claro que el objetivo es aumentar las «oportunidades» de futuro de los estudiantes. Estas viviendas tendrán un carácter rotatorio con un plazo de arrendamiento de cinco años, que podrá ampliarse uno más. El programa está abierto también a profesores.

Críticas de la oposición
Desde las filas del Partido Popular no ven viable la iniciativa que proponen Chacón y Cabrera. «El problema no es tanto la extensión de las ayudas para el alquiler de pisos a los universitarios, sino el fracaso a lo largo de toda la legislatura de la política de becas, que fue una de las promesas estrella de Zapatero», denuncia Eugenio Nasarre, portavoz de Educación del PP en el Congreso.

Añade que sólo el 15% de los universitarios es becario, y cree «imprescindible» abordar un nuevo modelo que promueva la movilidad real de los estudiantes. «Los riesgos de desmembración de nuestro sistema nacional de ayudas al estudio son evidentes. Eso va a provocar injusticias y tratamientos diferenciados en las distintas comunidades, en contra de la igualdad de oportunidades».

Bolsas de vivienda
Además del Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos también han puesto en marcha iniciativas en materia de alojamiento para jóvenes menores de 35 años. Las más comunes son bolsas de vivienda en alquiler, que ofrecen unas condiciones mejores a las del mercado.

Sus responsables se encargan de buscar un piso, revisar el contrato con el arrendador, proporcionar asesoramiento jurídico, crear un seguro y realizar un seguimiento para evitar problemas. Todo, gratis.

En ocasiones, se exige al joven que justifique sus ingresos mensuales o que tenga un contrato laboral. En el caso de Madrid, el Gobierno regional ha creado un servicio gratuito de Vivienda Virtual (´www.emes.es´), que ofrece todo tipo de alojamiento para universitarios: habitaciones en piso compartido, con familias, residencias, etcétera.

Foros virtuales
Las inmobiliarias saben que no pueden desperdiciar los meses de verano debido al alto número de universitarios que busca piso en esa época. Por eso, la mayor parte ha creado servicios especiales para estudiantes, por los que cobran una pequeña cantidad. A cambio, reciben una lista con las propuestas más interesantes. Otra opción es buscar directamente en Internet a través de portales como ´www.compartepiso.com´ o ´www.urbaniza.com´, especializadas en pisos para estudiantes.

Entre generadores
Además de ofrecer un servicio de búsqueda de piso y asesoramiento legal, las universidades cuentan con programas de alojamiento compartido entre ancianos y estudiantes. El nombre del proyecto varía en función del centro: ´Vive y convive´ en Zaragoza y Barcelona, ´Alojamiento alternativo´ en Granada, ´Programa intergeneracional de vivienda´ en Alcalá de Henares…

La Universidad contacta a las dos partes, de forma que ambas salgan beneficiadas: el alumno obtiene una habitación gratuita -sólo paga la electricidad, el gas y su comida- y la persona mayor, compañía. A veces, se pide que los alumnos hayan sido voluntarios sociales, tener recursos limitados o haber nacido en una ciudad diferente a la que estudia. En el caso de los ancianos, no pueden tener demencia senil ni ninguna enfermedad que requiera a un profesional. Y la casa debe ofrecer buenas condiciones de habitabilidad.

Trabajar en residencias

La mayoría de las universidades ofrece becas de colaboración a estudiantes de los dos últimos años de carrera que quieran pasar el curso en una de sus residencias o colegios mayores. El alumno realiza una tarea administrativa (de secretaría o documentación sobre todo) en los centros a cambio de una habitación o, al menos, un precio inferior al habitual.

Esto supone un alivio, ya que el coste mensual de una estancia con pensión completa en una residencia o colegio mayor oscila entre 600 y 900 euros mensuales. Eso sí, el trabajo siempre debe permitir al alumno compaginar sus estudios. Además, los universitarios pueden solicitar una beca de alojamiento por pertenecer a unidades familiares con renta baja o tener una calificación brillante.

Cubos prefabricados

Los famosos ´minipisos´ propuestos por la anterior titular de Vivienda, María Antonia Trujillo, tienen un curioso equivalente en Alemania. Se trata de cubos poco más espaciosos que una cabina telefónica instalados en los principales barrios universitarios para uso y disfrute ´´ de estudiantes. El alquiler de estas soluciones habitacionales cuesta 150 euros al mes.

La idea surgió en la Universidad de Múnich al constatar sus responsables los problemas de vivienda de los alumnos. A modo -casi- de concurso ´Gran Hermano´, los estudiantes se atreven a vivir la experiencia varios meses.

Fuente: Elmundo.es


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