Lo que nos cuesta el saber

El saber no ocupa lugar, pero si cuesta dinero. De hecho, según los indicadores que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hizo públicos en 2007, el gasto educativo total en España creció entre 1995 y 2004 pero, eso sí, en proporción inferior al incremento que registró el Producto Interior Bruto. En este sentido, el mundo universitario, representado por los rectores, pide a gritos más financiación para afrontar el reto de Bolonia mientras que profesores y estudiantes reclaman más fondos para becas e investigación.

sabiduria.jpg Según la publica El Mundo basándose en datos de la OCDE, en los últimos tiempos, la financiación privada ha perdido peso frente a la pública en lo referente a educación primaria y secundaria. Desde la mitad de la pasada década, el desembolso procedente de los hogares y las instituciones privadas descendió del 12,4% de la financiación de estas etapas al 7,5% en 2004. España es el país donde más intenso ha sido este cambio debido al progresivo incremento de los conciertos con centros privados.

Precisamente en estas etapas de la educación, el incremento del gasto por estudiante creció en un 36% en nuestro país. Sin embargo, según la OCDE la, causa es la fuerte caída del número de alumnos (de un 21%). La cara amable la aporta la educación superior que, en España, creció a un ritmo superior al de la media de la OCDE entre 1995 y 2004.

El 40% de los españoles que cursan estudios superiores proceden de entornos en los que el cabeza de familia es trabajador manual. En este sentido, España registra el mayor porcentaje de la OCDE, por encima de países como Finlandia (con un 29%), Irlanda (18%) o Francia (19%).

Además, los resultados académicos que obtienen los estudiantes españoles procedentes de entornos socioeconómicos y culturales menos favorecidos son mejores que los de sus homólogos europeos.

Cuanto mayor es el nivel de estudios, mayor es también la tasa de ocupación de hombres y mujeres, y menor es la diferencia que separa ambas tasas.Estas ventajas para el empleo de los que alcanzan altos niveles educativos son todavía más notables en el caso de las mujeres. Aquéllas que completan la educación superior registran tasas de ocupación muy por encima de las que no han recibido formación alguna o sólo han cursado las primeras etapas de la educación.

Las tasas de desempleo en España en todos los niveles de educación descendieron continuamente desde 1995 a 2005. El paro entre los españoles con estudios superiores sigue estando ligeramente por encima del de las medias de la OCDE y la Unión Europea.

Fuente: ibercampus.es


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